La pandemia ha hecho que los sistemas de salud se concentren en la atención de casos, pero se restringen servicios esenciales en materia de salud reproductiva y derechos sexuales. Se estima que la falta de suministro de métodos anticonceptivos aumentará considerablemente la cifra de embarazos no deseados, al tiempo que aumentan los “feminicidios” y casos de violencia de género. La salud de las mujeres se ve afectada por otro agravante, la pérdida de puestos de trabajo.

Las mujeres y las niñas son las que reciben el mayor impacto en su salud en el contexto de la pandemia según el informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

El informe da cuenta que el 90 por ciento de los puestos de enfermería lo cubren las mujeres, expuestas en la primera línea de asistencia del coronavirus en los servicios de salud. Junto a otros indicadores de trabajo en el sector, se habla de la “feminización” de la salud, al ser las mujeres quienes son mayoría en los puestos de trabajo.

Pero además, la emergencia ha concentrado a todo los  sistemas de salud a combatir al coronavirus, lo cual por otra parte implica un cercenamiento en los servicios de salud sexual y reproductiva. En este sentido, se prevé que habrá miles de embarazos no deseados por la interrupción en el suministro de anticonceptivos, lo que muestra un panorama desolador si se considera el agravante de casos por violencia de género en dramático aumento durante el aislamiento social.

Según investigaciones de UNFPA, alrededor de 47 millones de mujeres en 114 países de ingreso bajo y mediano no podrán utilizar anticonceptivos modernos si las medidas de confinamiento o las afectaciones por la covid continúan interrumpiendo los servicios de salud durante seis meses, con lo cual se estima que puede causar 7 millones de embarazos no deseados. También se pueden esperar 31 millones de casos adicionales de violencia de género, debido al confinamiento y la pérdida de puestos de trabajo.

Entre las adversidades además se indica que la interrupción de programas de protección puede provocar dos millones de nuevos casos de mutilación genital femenina.

La mutilación genital femenina “vulnera los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas a la salud, la integridad física, la ausencia de discriminación y a no sufrir un trato cruel o degradante, y puede provocar lesiones físicas y psicológicas graves que se prologan a lo largo de toda la vida de la mujer”, indica el informe del UNPFA.

Mujeres y empleo, un problema de salud

El informe también señala que las mujeres son quienes más trabajan en mercados laborales inseguros y son afectadas, como cabezas de hogar, por los impactos económicos de la covid.

Casi 510 millones de mujeres, 40 por ciento de las que trabajan, están en sectores muy impactados por la covid, tales como los servicios de alojamiento y alimentación, las actividades inmobiliarias y administrativas, el comercio y la manufactura, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El servicio doméstico es otro de los sectores “feminizado” altamente vulnerable frente al Según la OIT, 55 millones de personas, 72 por ciento de las trabajadoras domésticos de todo el mundo, corren riesgo considerable de perder sus empleos e ingresos en esta pandemia.

En América Latina, 78 por ciento de las mujeres que trabajan en el empleo doméstico operan en la informalidad -más de 90 por ciento en América Central y el Caribe- y sus ingresos son inferiores o a lo sumo iguales a la mitad del promedio de todas las personas ocupadas.

La sobrecarga de los cuidados parentales y domésticos es otro factor. El cierre de escuelas que implica más horas de atención a los hijos, y las mayores necesidades de atención para las personas mayores en el contexto de la pandemia, ha incrementado la labor de cuidado no remunerado que recae principalmente sobre las mujeres, concluyó el informe del UNPFA.