A principios del 2019, la periodista Sandra Miguez realizó un trabajo de investigación sobre las diferentes formas de violencia que pueden vivir las mujeres periodistas. El impacto que estas formas de violencia tiene en la vida de las mujeres está ampliamente probado y es considerado además un elemento simbólico del sometimiento del que son víctimas las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres.

La encuesta fue realizada a periodistas y comunicadoras de la provincia de Entre Ríos, y luego ampliado a nivel nacional, para dar cuenta que si bien las profesionales de la comunicación son testigos y relatoras de las distintas formas de violencia de género,  rara vez las trabajadoras de prensa pueden dar a conocer las propias experiencias respecto a distintas formas de acoso y violencia que sufren en su ámbito laboral.

El informe fue presentado en el Primer Encuentro de la Red de Periodistas con Visión de Género de Argentina, en La Pampa, en noviembre de 2018 y ampliado para el 2do Encuentro, realizado en marzo del 2019.

El análisis con una muestra de 50 casos a nivel provincial y 100 a nivel nacional- permitió además hacer un somerísimo rastreo de la situación de vulnerabilidad frente a las situaciones de violencia a las que están expuestas las periodistas y comunicadoras, así como ante las políticas de ajuste y ver de qué manera nos afectan directamente la cantidad de despedidos, pases a retiros o jubilaciones anticipadas.

“Esto que podría completarse con otros datos, nos permite tener un primer punto de partida para analizar y fundamentar la necesidad de contar con acciones y medidas de seguridad para mujeres periodistas, capacitaciones y talleres de autocuidado, sobre todo en los propios medios o espacios de trabajo, así como visibilizar las situaciones a las que nos vemos expuestas” indica el reporte.

Las consultadas respondieron que “en más del 50% de los casos habían experimentado al menos una situación de acoso en el ámbito laboral”. El porcentaje se eleva a más del 60 % cuando las consultadas fueron profesionales a nivel nacional.

Sin embargo un dato particular surge en la segunda pregunta, que fue si alguna vez se había presenciado o había tomado conocimiento sobre el caso de alguna colega acosada en su ámbito de trabajo. Tanto a  nivel provincial como nacional el porcentaje llega al 65% de los casos.

A nivel provincial el 52% de las encuestadas aseveró haber sufrido al menos alguna situación de abuso de autoridad o poder, intimidación verbal, escrita o física, mientras que a nivel nacional la cifra trepa a más del 83% de los casos.

También las periodistas, comunicadoras y trabajadoras de prensa manifestaron haber sido víctimas de violencia psicológica en un 76%,  de Insultos verbales en un 52% de casos, Humillación en público 44% ,  amenaza de perder tu trabajo por embarazo, licencia por cuidado de hijos/hijas 12%, amenazas o insultos por internet 16% y amenazas anónimas  4%.

En un 92% de casos escucharon alguna vez comentarios o chistes de connotación sexual sobre una mujer, o mujeres en tu ambiente de trabajo.

Respecto al haber recibido alguna insinuación, coqueteos, acoso en tu ambiente de trabajo que hicieran sentir incómoda, el 72 % dijo haber vivido una situación así.

En menor porcentaje expresaron haber sido tocadas sin su consentimiento 38% y un 16% confirmó haber sufrido agresiones físicas en su lugar de trabajo.

Un 68% de las consultadas fue descalificada por el hecho de ser mujer frente a compañeros varones.

CONCLUSIONES

De acuerdo a esta tarea Miguez indica que en primer lugar es fundamental señalar que la mayoría de las encuestadas prefirió -y preguntó explícitamente- sobre la necesidad de que los datos fueran anónimos. “Esto sugiere el grado de presión al que estamos sometidas las mujeres en nuestros propios espacios de trabajo, el temor que encierra la posibilidad de ser despedidas o sancionadas, ya que a quien se denuncia por lo general, es un jefe inmediato, o personas que tienen mayor injerencia en el ámbito laboral”. Solo 3 encuestas fueron recibidas con los datos de las encuestadas.

También el informe hace hincapié en señalar “el hecho actual de restricción y cierre de medios, lo que hace que el mercado laboral de los medios de comunicación esté cada vez más limitado y por ello la posible denuncia es desestimada, como parte de los mecanismos de resguardo frente al riesgo de la pérdida de la fuente de ingreso y como estrategia de autocensura. Esto supone una doble amenaza para aquellas trabajadoras de los medios que en caso de hacer efectiva una denuncia, no encontrarían otro espacio de trabajo en otros medios, con lo cual se ven obligadas al silencio y a soportar diferentes formas de abuso y acoso”.

De allí por ejemplo, puede derivar, que en esta encuesta se observa que las encuestadas puedan contestar afirmativamente frente al hecho de haber sido testigos de una situación de abuso de alguna compañera de trabajo y en menor medida, dar cuenta de una situación propia, explica Miguez.

“Los datos frente a cada una de las respuestas reafirman la situación de acoso y abuso al que nos vemos sometidas las mujeres en nuestros ámbitos laborales: intimidaciones, acoso, abuso de autoridad, burla y refuerzo de estereotipos de género, descalificación, entre otras formas de violencias”.

Este trabajo es una primera aproximación y un primer intento de sistematizar información para analizar las condiciones de nuestra tarea.

*Relevamiento realizado por Sandra Miguez, periodista integrante de la Red de Periodistas con Visión de Género en Argentina y el Círculo de Mujeres periodistas del Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación, con la colaboración de integrantes de ambas organizaciones.