Incorporar la perspectiva de género en el análisis de lo que viene sucediendo en relación al aislamiento social preventivo y obligatorio nos permite también poder generar diferentes respuestas tanto sociales como políticas para intervenir y comprender los efectos de esta situación. La Licenciada en Psicología Magdalena Arias, docente de la Universidad ISALUD, explica cómo esto puede impactar y exacerbar la brecha de género.

Licenciada en Psicología Magdalena Arias.
Lic. en Psicología Magdalena Arias.

“Esta pandemia afecta de manera diferente en relación a los roles de género que socialmente se han ido instalando y empeora y afirma las desigualdades existentes entre mujeres y hombres. Esto se observa en la sobrecarga que tienen las mujeres en relación a las tareas de cuidado, en las situaciones de riesgo a las cuales están expuestas en relación a la violencia doméstica y, sabiendo que son las trabajadoras más precarizadas, a exponerse a quedar sin su sustento económico. Por el lado de los hombres, aparece también la necesidad de ocupar este rol de proveedor dentro de los estereotipos de género que socialmente se van imponiendo y, la imposibilidad de pedir ayuda, o de hablar de sus emociones sobre cómo se sienten, hacen que no accedan a la asistencia que pueden estar necesitando, lo que genera consecuencias ligadas a formas emocionales válidas para ellos como lo es la agresión”.

Las emociones que afloran relacionadas con la inseguridad, el miedo y las angustias como respuesta psicofisiológica sobre su entorno y la capacidad de sí mismo para afrontar las situaciones que se les presentan, son diferentes en relación a la posibilidad que se le da a hombres y mujeres. Los hombres tienden a no comunicar verbalmente sus emociones relacionadas con el dolor, miedo e inseguridad y esto hace que los pedidos de ayuda o búsquedas de estrategias para afrontar esta situación se vea disminuida en los hombres. Son las 2 caras de una misma moneda pero, desde una perspectiva de género, las mujeres se llevan la peor parte, ya que si bien el no poder comunicar las emociones genera mayor estrés en los hombres y un impacto en la salud, en las mujeres el hecho de estar con muchas más tareas de cuidado, además de la precariedad laboral y el aumento de las situaciones de violencia doméstica, las deja en mayor riesgo”.

Esta situación de pandemia debe enseñarnos a repensar cómo se divide el trabajo remunerado y no remunerado en función de los roles de género para que este sea más equitativo y que permita relaciones de igualdad entre hombres y mujeres. Además de pensar en nuevas masculinidades que les permitan a los hombres poder tener la posibilidad de identificar y expresar sus emociones y buscar esa ayuda que están necesitando”.